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quarta-feira, 31 de março de 2021

Gonçalo Ivo

Gonçalo Ivo, y lo Spagnoletto al fondo

 

El arte, esa necesidad humana, esa combinación de formas y colores y luces en el caso de la pintura, no tiene patria, ni matria; tiene autor. El arte es presencia y, si carece de ella, no es nada. Gonçalo Ivo es pintor y nacido en Río de Janeiro en 1958. Pero si digo que es un pintor brasileño, ¿le identifico con idoneidad? No.

Desde inicios de febrero a los de abril tiene una amplia exposición individual de pintura y escultura en el nuevo suntuoso espacio de la galería Simões de Assis, Alameda Carlos Carvalho 2173 a, Curitiba (info@simoesdeassis.com).  Es obra reciente, 2017-2020, realizada en Nueva York y en Bethany para esta ocasión. Maderas, tablas, linos, cartones, papeles en variadas técnicas, con preferencia la témpera.

Gonçalo Ivo preparando la exposición para la galería Simöes de Assis

 

Si, nació en Brasil, pero ha vivido en París, muchos años, y en Madrid, Nueva York y en la Albers Foundation-Josef and Anni Albers de Connecticut. Ahora trabaja en su estudio de Teresópolis, junto a la biblioteca de su padre.  Hijo y albacea del poeta Ledo Ivo, pasaba muchas temporadas con su padre, le acompañó en célebres viajes y encuentros, hasta convertirse en un hombre ecuménico y políglota, aunque la lengua que mejor conoce es la de la pintura y luego la música.

Lêdo Ivo escribió una poesía figurativa, engarzando los asuntos populares y los metafísicos. Era una suerte de mago, que hacía sonreír las palabras y a las personas, desde una ascética y consumada sencillez. La sencillez está relacionada con la accesibilidad al ser, no con la simpleza. Lêdo era un hombre pequeño, grande, empático, que sin buscarlo era un generador de amigos. Tenía duende, estaba tocado por las alas de un ángel y por eso fue a morir a Sevilla, cabe el Guadalquivir con el coro de los cantos de Triana.

La pintura de Gonçalo Ivo es abstracta, o con más certeza, órfica. No aquel cubismo órfico que bautizó Apollinaire, en 1913, sino el orfismo que congregó a Delaunay, Léger, Duchamp y Kupka; el orfismo que ensambla luz y color, huyendo de perspectivas y referencias, aislándose de toda representación, con querencia geométrica, consiguiendo firmamentos de una belleza consumada, serena y grandiosa, íntima, genuina.

Cuando, en silencio, contemplo la pintura de Gonçalo, asohora, oigo la música de Bach o la de Gustave Holst y sus planetas. Y la de Monteverdi abriendo las esencias de los misterios órficos y la caja de las sensaciones. Otras veces, suena jazz y entonces las notas misteriosamente azules de la armónica de Sonny Boy Williamson II se acompasan con las notas de un piano o un clarinete hechicero, componiendo un mosaico de sensaciones y placeres que ponen dulce el corazón.

Una vista frontal de la galería Simöes de Assis con y de la exposición de Gonçalo Ivo

 

Si el arte no es emoción y misterio, si no nos altera y enriquece, si no hace que nuestros sentidos brinquen al compás de una armonía, es otra cosa, no es arte. Conmover con sólo el color y la luz, esa es la grandeza de la obra de Gonçalo Ivo. ¿De dónde salen los verdes esmeraldas, esos rojos cereza, los lapislázulis, el blanco roto? Con evidencia, de un sueño, de la paleta del autor, de su sensibilidad, de la ternura que se le escapa en su vivencia espiritual. Los colores son hijos del azar y de la magia, uno tiene previsto esto o aquello, pero un toque de tierra, de amarillo de Nápoles o de verde Veronés da al traste con todo, para liderar una sorpresa, una fusión fascinante, emotiva.

Los colores son como las fuerzas de la naturaleza, ingobernables ¿Quién domina los volcanes o los vientos? Sabemos de qué esta compuesto el aire, qué es el viento, pero cómo dominarlos. Los colores, igual. El añil se mece en una noche oscura y tristea; un topacio en el regazo del sol, enciende, o un siena en el otoño, recuerda. El color es un milagro in fieri, irrepetible, silencioso y guerrero, salvaje e imbele.

¿Qué es el orfismo? Lo que hace Gonçalo Ivo, renunciar a todas las tentaciones para concentrarse en las virtudes del color y de la luz. Soslaya la referencia del espacio para darle inmensidad, intensidad a sus cromías geometrizantes, esféricas; a la lluvia de pequeñas hojas de árboles sembrados en el viento. Al final la leve geometría desaparece para ofrecer un mosaico de sensaciones.

Orfeo deriva de personaje mitológico a dios de la música; augur y profeta, astrólogo y estratega. Poeta y músico de la Antigüedad, inventor de la cítara, añadió dos cuerdas más a la lira, en honor de las nueve musas. Píndaro lo llama “el padre de los cantos”. Hijo de Apolo y de Caliope, se enamoró de Eurídice y tras la catábasis la rescató de los ínferos, pero cuando quiso verla antes de dejar el submundo, Eurídice se desvaneció en el aire, despareciendo para la eternidad.

Una vista lateral de la galería Simöes de Assis con y de la exposición de Gonçalo Ivo

 

Ovidio, Eratóstenes, Esquilo en su desaparecida tragedia de Las basárides, Pausanias, Higinio nos dan opiniones diferentes de la desaparición de Orfeo, porque se quedó entre nosotros para unir música y poesía, luz y color, sonido y silencio, meguez y meditación, pincel y cálamo, espera y esperanza, azar y necesidad.

¿De dónde proceden estos colores aterciopelados, vibrantes, melosos, de Gonçalo Ivo? De su manera de buscar juguetes hermosos para el hombre y volarlos como vuelan los niños las cometas en la playa. De su pasión por la obra de José de Ribera. ¿Extraño? Ni por pienso. Ivo es un gran conocedor de la obra de Lo Spagnoletto, el maestro más importante del XVII, con sus rojos y azules mágicos, que hereda Ivo. Lord Byron asegura que Ribera pintaba con la sangre de los santos.

José de Ribera (Xátiva 1591-Nápoles 1562), llega a Italia en 1610. Y de primerísimo seguidor de Caravaggio se convierte en jefe de la escuela napolitana; en un grabador perfecto, admirado por Rembrandt; en el mejor dibujante de su tiempo y todavía; “de toda nuestra historia” afirma René Huygue. Firmaba “Hispanus Valentinus Setaben”, incluso “Partenope”. Pero, ¡y el color! Es Gonçalo Ivo quien lo celebra y lo perpetúa, quien lo cultiva y lo actualiza en esta fiesta selecta de su percepción sensible.

La Femme, 2020 têmpera e calcinação sobre madeira 173 x 33 x 33 cm 

 

A Ribera se le tuvo por truculento y sombrío, pero superada esa mala fama que le orquestaron los franceses, comenzó a ser un seductor de las formas y del color. En sus primeros años se alaba su claroscuro, luego restaura la claridad. Esos rojos y azules de la Magdalena penitente, El martirio de San Andrés, La Purísima del convento de las Agustinas de Salamanca, La mujer barbuda, Sileno ebrio…Esos fuegos colóricos son los que arden en los lienzos de Ivo, dando vida a los mundos de sus cosmos.

La pintura y la música, como Orfeo. Porque Gonçalo es pintor, con un currículo impresionante, con un presente esplendoroso que es lo que vemos en esta exposición de Curitiba en Simões de Assis. Pero también está en la poesía, en el ensayo y en la música. Y no sólo de oyente, porque ha producido numerosos proyectos musicales, a distintos compositores e intérpretes.

Gonçalo Ivo es arquitecto y urbanista, formado por la Universidad Fluminense, pero además estudió con Iberé Camargo y Aluisio Carvão, Visitó adunia con su padre a Lygia Clark en su taller y es un contumaz visitante del Museos del Prado y otros templos del arte. Y su obra plástica no deja de crecer en tensión y poética, cada vez más sajelada, más limpia, más imponente, más inocente y carente de todo artificio como esa lluvia finísima reciente siempre cayendo y detenida.

Vuelve Gonçalo Ivo a Curitiba, en cuyo mueso ya expuso, y lo hace en plenitud. No quiero aquí repetir las colecciones donde mora, los museos y galerías donde ha expuesto, lo tienen en cientos de referencias, en internet, libros, películas. No quiero aquí sino llamar la atención sobre una obra desnuda, límpida, lúdica, lúcida en la que el color es todo: fuerza, fondo, forma, susurro, silencio y canción, plegaria, elegancia.

Cosmogonia “Africa”, 2020 óleo e folha de ouro, cobre e prata sobre linho 100 x 100 cm

domingo, 28 de março de 2021

BOOKS 2/2021






9.

Eloisa Guarracino

Zara Hadid

Illustrations by

Carlo Stanga

Maxxi Museum



10.

Georges Simenon

Maigret et le marchand de Vin

Maigret e il produttore di Vino

Traduzione di Elda Necchi

Adelphi Editore 



11.

Georges Simenon

La folle di Maigret

La Pazza di Maigret 

Traduzione di Valeria Fucci 

Adelphi Editore 



12.

André Neves

Obrigado 

Editora Pulo do Gato



13.

Rita Lee

Dr Alex na Amazônia 

Editora Globo



14.

Rita Lee

Dr Alex e o Phantom

Editora Globo



15.

Rita Lee

Dr Alex e os Reis de Angra

Editora Globo



16.

Georges Simenon

Maigret e l’uomo solitario 

Maigret et l’homme tout seul

Traduzione di Simona Mambrini

Adelphi Editore 



17.

Roger Mello

Enreduana 

Ilustrações Mariana Massarani

Companhia das Letras



18.

Bartolomeu de Campos Queiroz 

A árvore 

Ilustrações de 

Global Editora 



19.

Maria Clara Machado

O Dragão Verde

Ilustrações de Graça Lima

Editora Nova Fronteira 



20.

Georges Simenon

Maigret e l’Informatore 

Maigret et l’indicateur

Traduzione di Eliana Vicari Fabris 

Adelphi Editore 



21.

Georges Simenon

Maigret e il Signor Charles 

Maigret et Monsieur Charles

Traduzione di 

Laura Frausin Guarino 

Adelphi Editore 



22.

Georges Simenon

Il Cane Giallo 

Le chien jaune 

Traduzione di 

Marina Verna

Adelphi Editore 
















quinta-feira, 25 de março de 2021

As Vivências de José Carlos Gentili by Carlos Nejar



AS VIVÊNCIAS DE JOSÉ CARLOS GENTILI

 


 

Acaba de sair, em Brasília, o livro Vivências, de José Carlos Gentili, poeta, romancista, memorialista, historiador e conferencista, um dos mais dinâmicos intelectuais deste País, ativista cultural raro, membro dos mais ilustres, da Academia de Letras de Brasília e da Academia de Ciências e Letras, de Portugal, com forte liderança a favor da nossa língua portuguesa, sendo autor de uma obra-prima ficcional, A Lagoa dos Cavalos. E uma análise antológica, A Infernização do Hífen.

 

Este volume reúne seus discursos, artigos, reflexões, fotografias, caricaturas, profunda humanidade, onde sua estirpe poderosa de gaúcho se alia ao espírito pioneiro da Capital Federal, certo de que “o barro tem cheiro de milênio”. E como diz Antônio Vieira, só existimos quando fazemos. Nos dias em que não fazemos, duramos”.

 

Por sinal é essa última frase do “Imperador de nosso Idioma”, registra o perfil atuante de Gentili, em tantas esferas do conhecimento, sempre com generosidade de quem não se perde no tempo e cria seu próprio tempo. E assinalo que, em certo instante de minha vida, fui testemunha ocular dessa generosidade ou vontade de servir ao próximo. E gratidão não envelhece. Como ele anota num pensamento, “deve ser algo imperecível”. Mesmo que “a lembrança seja um relâmpago no céu da memória” (é outro aforismo seu). Ou a memória seja a intensidade com que as coisas acontecem, na referência a Fernando Pessoa.

 

Aliás, no seu livro, assevera, com justeza: “direitos humanos não estão dissociados dos deveres humanos, que compõem o império da democracia, visão semeada pela Grécia antiga.”

 

E adiante acresce: “A cortesia é um atributo da civilidade, da educação no trato com outrem, da polidez, da amabilidade, que deve reger o universo das relações humanas”.

 

Vivências diz muito deste pampiano, ao lado de sua amada Marilene, com o dom maravilhoso de congregar, de inventando, ser inventado, de, com singular imaginação no amor, descobrir o coração do leitor, num texto que também nos lê.

 

@Carlos Nejar é escritor. Da Academia Brasileira de Letras.

quarta-feira, 3 de fevereiro de 2021

Books 1/2021




1.

Brothers Grimm

Illustration by

David Hockney 

Royal Academy of Arts



2.

Gil Vicente (c.1465-1536)

Auto da Sibila Cassandra

CosacNaify



3.

Gustavo Corção

O desconcerto do Mundo 

Vide Editorial 



4.

Gustavo Corção

Três alqueires e uma vaca 

Vide Editorial 



5.

Pedro Doria

Fascismo à Brasileira 

Editora Planeta



6.

Georges Simenon (1903-1989)

O mistério das jóias roubadas 

( La  Patience de Maigret )

LP&M Editores 




7.

Georges Simenon (1903-1989)

Um engano de Maigret

(Maigret se trompe)

Tradução de Rita Braga

LP&M Editores 

Coleção Simenon 19 

catálogo 496



8.

Honore de Balzac (1799-1850)

Uma Estréia na Vida

Um Début dans la Vie

Editora Globo

sexta-feira, 29 de janeiro de 2021

Luca Milanese



In fondo

In fondo si pianta quel seme
In fondo alla fine del mondo
In fondo non bastano mai le parole
In fondo siamo soli
In fondo agli occhi c’è l’anima
In fondo all’oceano c’è una conchiglia con un tesoro segreto
In fondo pirati ancora lo stanno cercando
In fondo alla fiamma c’è un fumo
In fondo alle cose c’è la verità
In fondo alle guerre c’è la pace
In fondo mi nascondo dietro una parola
In fondo luce
In fondo alle piazze c’è la gente
In fondo a un sogno c’è un desiderio
In fondo alla pagina c’è un punto
In fondo alle sbarre c’è un segno
In fondo alla luna c’è un passo
In fondo alla storia c’è un senso
In fondo al muro c’è un varco
In fondo pace
In fondo al mondo c’è un saggio
In fondo al saggio c’è un mondo di esperienza
In fondo agli occhi una lacrima
In fondo al quadro una sagoma
In fondo alla stanza c’è una cassaforte
In fondo alle dita c’è un anello
In fondo alla fede c’è una scommessa
In fondo alla storia c’è un incrocio di storie
In fondo a una canzone solo parole
In fondo al destino c’è un giudizio
In fondo alla mia storia ci siete anche voi
In fondo me
In fondo amo.


Il passero

Passerò su queste cose non convenzionali
Passerò un’altra volta aspettando un altro sogno
Passerò dal grattacielo al cielo stellato senza un tetto
Passerò dai lampi e dai tuoni tra parole ed emozioni
Passerò dall’alba al tramonto e sera
Per tenerti compagnia anche nel cuore della notte
Quando non hai sonno e tutto intorno a te è spento
Passerò come un uccello che sbattendo le ali cavalca le correnti d’aria impercettibili
Passerò dalle pietre e le piante e da piccolo ti sembrerò gigante
Passerò in ogni luogo dove eri stato e sarò ogni luogo dove andrai
Per sempre insieme mai più solitario.


I Magi

I Magi si misero in viaggio da molto lontano
Dall’oriente per portare i loro doni
L’uomo d’occidente viaggia distratto in cerca di emozioni
Gli occhi si fondono al cielo stellato
Un’alchimia di luci ed emozioni si potrebbe pensare
Ma fino ad ora a passo svelto seguono quella scia lunare
E le correnti d’aria li guidano
Segni da esplorare
Sentieri da ripercorrere
Ostacoli e peripezie da affrontare
Un’altra volta
Un’altra notte
Una nuova e più lucente luce sale
E la cometa
Domina il cielo
E il mare si tinge di oro
Quasi un’attrattiva magnetica
Quasi le stesse orme
Custodi del mondo
Saggi e mercanti di generazioni
Portano i doni i Magi
In cuor loro già sapevano
L’inganno del re
Partiti dalle distese aride d’oriente
Custodi d’eternità
Mentirono ai potenti
Seguaci e maestri d’umanità
Sostando
Bluffando
Sapevano
Occhi verdi
E passo svelto dei loro dromedari
Trovarono da soli la strada per superare il deserto
Offrirono oro incenso e mirra
E vissero di felicità.

da Luca Milanese, Rime a sorpresa, Todi (Pg), Tau editore, 2020

sábado, 23 de janeiro de 2021

Mazé Torquato Chotil




CORES E FORMAS DA ARTE NAÏF

 23/01/2021 Mazé Torquato Chotil Arte e Música

As origens da pintura primitiva e sua expressão por artistas brasileiros 

Segundo o dicionário francês Larousse, naïfquer dizer natural, espontâneo, sincero. O nosso Aurélio emprega-o para o artista e para a arte, especialmente a pintura, aquela desvinculada da tradição erudita convencional e da de vanguarda, e que é espontânea e popularesca na forma sempre figurativa, valendo-se de cores vivas e simbólicasingênuas. 

Encontramos o termo naïf no Salon des Independents (Salão dos Independentes), de 1886, em Paris, para se referir aos trabalhos de Henri Rousseau (1844-1910), também conhecido como Le Douanier Rousseau (O Aduaneiro Rousseau, por ter sido ele inspetor alfandegário), o mais célebre dos pintores do gênero da França*. Na época dos impressionistas, “Rousseau, pessoa ingênua, sem formação acadêmica, insistia em pintar. Foi acolhido pelos modernistas e convidado a expor seus quadros no salão dos independentes, eufemismo elegante para não dizer salão dos renegados. Rousseau era diferente, não se encaixava como impressionista. Foi chamado de pintor naïf!”, explica o especialista franco-belga Jacques Ardies, há mais de 40 anos no Brasil e proprietário da maior galeria de arte naïf de São Paulo, além de autor de dois livros sobre o tema**.

Capa do livro A Arte Naïf no Brasil II, de J. Ardies. Fonte: site da Galeria.

 

ANTES MESMO DA INVENÇÃO DA ESCRITA

A arte ingênua ou ainda primitiva existe desde que o homem desenha, pinta, grava e esculpe. Ela remonta à arte rupestre – inscrita em rochas durante a Pré-História – como se vê na gruta de Lascaux, no sudoeste da França, ou, ainda, na Serra da Capivara, no estado do Piauí, Brasil. Os pintores naïfs são autodidatas, não quiseram ou não puderam seguir uma escola de Belas Artes, mas, por teimosia, acreditam que podem pintar algo relevante. Sem orientação de professores, têm dificuldades, mas, aos poucos, com muita obstinação, acabam encontrando uma forma pessoal de se expressar. De pintores amadores se transformam em artistas, quando conseguem contornar as dificuldades técnicas e inventar a sua linguagem, expõe Ardies. 

De forma voluntária ou não, os artistas naïfs não respeitam as regras de perspectiva, utilizam cores intensas e têm uma preocupação com a emoção, ao retratarem o que sentem. O que impressiona o especialista francês é a enorme quantidade de artistas de grande talento que, cada um à sua maneira, exprimem as próprias lembranças. No seu entender, eles conseguem, como poucos, expressar suas emoções e, o mais interessante, é a arte que melhor expressa o sentimento de um povo. 

Se a França foi o berço da arte naïf com Rousseau, mas, também, com Camile Bombois, Beauchant, Vivin, Séraphine de Senlis, Andre Demonchy, Maurice Loirand..., ela se espalhou pelo mundo: Itália, antiga Iugoslávia, Bulgária... A antiga Iugoslávia se destacou na década de 1950 com artistas como Ivan Rabuzin, Josip Generalic, Anton Bahunex, Vecenaj, que expressavam o trabalho duro na terra e por usarem uma técnica ancestral da região, a pintura sobre vidro.

Em seguida, os pintores naïfs do Haiti tiveram uma atenção especial, a exemplo de Préfète Duffaut, Philomé Obin, Louis Joseph, interesse que foi decaindo à medida que pintavam quadros parecidos e repetitivos.

 

NO BRASIL, DE 1937 ATÉ HOJE 

Inicialmente, encontramos, no país, Emídio de Souza, Heitor dos Prazeres, Cardosinho, Wilma Ramos, Chico da Silva, José Antonio da Silva, Ivonaldo Veloso, Antônio Poteiro, Isabel de Jesus, Djanira da Motta, Iracema Arditi, Isabel de Jesus, para citar somente alguns. 

Certamente, o francês Lucien Finkelstein (1931-2008), que se instalou no país no fim dos anos 1940, nos seus 16 anos, foi importante para o desenvolvimento da arte naïf. Ele comprou seu primeiro quadro – Sambistas – de Heitor dos Prazeres, e não parou mais. Virou colecionador com um importante acervo. 

Em 1995, Finkelstein criou o Museu Internacional de Arte Naïf (MIAN), no Cosme Velho, no Rio de Janeiro (mesmo bairro onde morou nosso Machado de Assis), numa casa tombada, que serviu de ateliê para Eliseu Visconti (autor das pinturas do Theatro Municipal do Rio de Janeiro), bem ao lado do bondinho que leva ao Corcovado. 

Com um acervo permanente de 6 mil pinturas de artistas de 120 países, a maior coleção do gênero no mundo, segundo especialistas. O museu, segundo Jacqueline Finkelstein, filha de seu criador, sem patrocínio ou apoio financeiro para manter a estrutura ativa, teve que encerrar as atividades em 2016, infelizmente. Uma boa notícia foi anunciada em outubro último: a criação do Mini Museu de Arte Naïf – o MIMAN –, na cidade de Paraty, litoral sul do estado do Rio de Janeiro, tendo Jacqueline Finkelstein como uma das curadoras. Com a proposta de apresentar telas de formato pequeno, o museu deve abrir suas portas em julho próximo. 

No estado de Goiás, existe outro museu, o Instituto Antônio Poteiro, fundado em 2011, com a finalidade de preservar a história e a obra do artista plástico e acolher, promover e divulgar trabalhos de outros artistas, incentivando novos talentos.  

Por outro lado, a Bienal Naïfs do Brasil, realizada há 30 anos, em Piracicaba, interior de São Paulo, também exerce um papel valioso na divulgação desta arte, atraindo artistas de muitos pontos do país, com o Prêmio Destaque-Aquisição, Prêmio Incentivo e Menção especial.  Sob a curadoria de Ana Avelar e Renata Felinto, a sua 15ª edição – récem-realizada de forma virtual, por causa da pandemia – premiou O Martírio de Nossa Senhora do Brasil, tela da artista Shila Joaquim (São Matheus-ES).

O Martírio de Nossa Senhora do Brasil, de Shila Joaquim. Foto: Isabela Matheus. Fonte: Sesc Piracicaba. 

Se vimos, depois dos primeiros anos, tantos artistas entrarem na história da arte naïf, a exemplo de Waldomiro de Deus, muitos outros estão trabalhando nela, hoje. Como no passado, eles passam ao largo da educação formal em artes visuais e encontram brechas em seus cotidianos de sobrevivência, como mulheres trabalhadoras nos próprios lares ou, ainda, herdeiros de uma tradição naïf da família. “São pessoas reunidas em coletividades para refletir e produzir artes visuais para além dos limites determinados, sejam eles estéticos ou espaciais. São pessoas que desejam produzir arte a partir de suas próprias convicções e não da retomada da linha histórica e excludente das artes visuais. Elas sempre existiram e estão por todo o país”, explica Renata Felinto, artista, professora e também curadora da bienal deste ano. 

Para Renata, na arte naïf, encontramos artistas que se expressam, criam a partir de uma variedade enorme de técnicas e de linguagens, para além da tradição da pintura. “Eu admiro muitas pintoras, muitas, mesmo. Destacaria, aqui, a vencedora da bienal, Shila Joaquim, que acompanho há anos e cuja temática feminina não aparece como um tema em voga, mas, sim, porque está presente na sua pesquisa. Bem como a Con Silva, que, há anos, tem debatido relações étnico-raciais em suas obras. Ou, ainda, a Carmela Pereira, que conheci com a Bienal e considero que temos de aproveitar essa mulher, para que seu trabalho seja conhecido, apreciado e adquirido”, completa a curadora da bienal de 2020.

A primeira vez que ouvi o termo ‘arte naïf’ foi na redação de um jornal na periferia oeste da Grande São Paulo, onde trabalhava como repórter, nos anos 1980. E quem o utilizou foi o pintor baiano Waldomiro de Deus, que depois de uma turnê pela Europa e de ter feito nome no mundo naïf, se instalou em Osasco, cidade daquela região. Ele tem obras repertoriadas em vários livros editados aqui na França*** e no Brasil****, assim como em diversos museus e colecionadores particulares.    

Catálogos e livro sobre Waldomiro de Deus. Foto: Mazé T. Chotil 

Segundo Jacques Ardies, o Brasil se destaca, hoje, internacionalmente, por possuir uma quantidade importante de ótimos artistas espalhados pelo país, que mostram uma arte criativa e ligada às raízes da cultura brasileira. Waldomiro de Deus, nos seus 76 anos, continua na paisagem da arte naïf brasileira, arrastou sua irmã Waldeci de Deus nos primeiros tempos e, depois, nos últimos 20 anos, sua mulher Lourdes de Deus. 

Viva São João, de Lourdes de Deus. Fonte: ilustração do livro Lembranças do Sítio, de Mazé T. Chotil.

Gosto deste estilo de pintura por pelo menos duas razões: suas cores vivas e o retrato de um Brasil profundo, passado ou presente. Um universo de festas juninas, de bumba meu boi, pau-de-sebo, mas também de questões sociais, como a deflorestação da Amazônia e a destruição de povos indígenas. 

Eis uma arte que é um convite a descobrir o país, suas regiões, suas culturas, suas cores...

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* Esta arte pode ser vista em muitos museus franceses especializados, entre eles Musée d’art naïf de Vicq (em  Ile-de-France), Musée International d'Art Naïf Anatole Jakovsky (em Nice); Musée d’Art Naïf et d’Arts Singuliers, Le MANAS (em Laval, cidade natal de Douanier Rousseau) e Musée des arts naïfs et populaires (em (em Noyers-sur-Serein).  

 

** A Arte Naïf no Brasil (1998) e A Arte Naïf no Brasil II (2014). Galeria Jacques Ardies.

 

*** Álbum mondial de la peinture naïveFourny, Max, Editions Hervas, 1990.

****  Os Pincéis de Deus - Vida e Obra do Pintor Naïf Waldomiro de Deus. D'Ambrosio, Oscar (2001); Waldomiro de Deus: 50 anos de pintura. Centro Cultural Correios (2012); Contando a arte de Waldomiro de Deus. Oscar D'Ambrosio. São paulo: Noovha América (2014). 

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Mazé Torquato Chotil

Jornalista, pesquisadora e autora. Natural de Glória de Dourados (MS), morou também em São Paulo. Doutora em ciências da informação e da comunicação pela Universidade de Paris VIII, é pós-doutora pela École des hautes études en sciences sociales e vive em Paris desde 1985.

sexta-feira, 22 de janeiro de 2021

Gonçalo Ivo em 9-I-2021


Giovanni Bellini, Alegoria sacra


                                                          “Logo percebi o grito melancólico de uma

                                                            ave de rapina, instaurou-se o silêncio do

                                                            eterno começo, o mundo como ele sempre

                                                            foi, no estado de não ser »

                                                                                                   Carl Gustav Jung.

 

A imobilidade é a gênese de tudo, e a partir dessa ideia, percorro uma vereda de pensamentos tortuosos que me levam a Giovanni Bellini, (1430 – 1516). Como num espelho, experimento, em Alegoria sacra, o físico e o imaterial, o estático e o que de forma lenta se move, como a bruma úmida da manhã. Essa pintura, provavelmente executada entre 1490 e 1500, é, para mim, uma das mais intrigantes, potentes e relevantes obras do Cinquecento. Nela, o espaço, erguido com absoluto rigor de pureza e secreta geometria euclidiana, como numa villa de Andrea Palladio, no Broadway Boogie Woogie de Piet Mondrian ou na extensa série Homenagem ao quadrado de Josef Albers, evidencia um delicado tonalismo, em que sombras e enigmáticas luzes brandas carregam um doce colorido e fazem nossas retinas estarem vigilantes, como janelas abertas a transpassar umbrais capazes de conduzir-nos ao sonho.

Bellini nos oferece um lugar onde jamais estaremos. Vivemos o mundo imaginário, um teatro de formas e cores desse solitário artesão a forjar o eterno. Vagamos entre os inúmeros planos da diáfana paisagem, onde o todo jamais será corrompido.

As figuras idealizadas por esse artista veneziano ora flutuam, ora estão em repouso, petrificadas. Em distintos momentos, percebo lapsos, como se eles professassem o mistério da sacra conversação. Espalham o indivisível e ocupam lugares no campo pictórico, como se fossem peças de xadrez, no metafórico, geométrico e marmóreo piso dessa varanda mágica. Estarão a arguir  o terrestre, o mito, o sacro, a gravidade e o ilusório mistério da levitação?

Há uma atmosfera imaterial entre a varanda, o espelho d’água subjacente, os pedregosos montes e os personagens. Intuímos o etéreo na paisagem, como se no passado pudéssemos prenunciar o requinte das últimas pinturas de Paul Cézanne em Aix-en-Provence. O colorido é próximo ao do mestre francês;  nele, sentimos a umidade, a luz que se irradia na refratária atmosfera, e chegamos a ser tocados pela leve corrente de ar vinda do golfo de Marseille. É notório que o artista de Aix não admirava os primitivos italianos, como Masaccio, Giotto e Duccio. Preferia uma pintura mais espacial, como as de Veronese, Ticiano e Tiepolo.

Cézanne estava mais próximo de uma arte que pudesse representar a atmosfera em sutis, refinadas e sucessivas membranas. Afirmava que entre o espectador  e a paisagem havia um percurso de planos e transparências a serem percorridos pelo olhar.

Uma pequena árvore frutífera deslocada do centro da varanda, rodeada por quatro crianças, anima esta enigmática metáfora da árvore da vida.  São Sebastião, com duas flechas ortogonais a penetrar seu corpo, jaz imóvel. Toda a composição é um mosaico que reflete sobre o agora e o eterno.

O intrincado jogo de xadrez que emana da Alegoria sacra é mais do que o sonho perfeito. Interpreto nele os mundos existentes em ambos os lados de uma fina pele que divide o divino, o sublime e a felicidade do lugar da sombra onde o esquecimento sempre triunfa.

 

 

Vargem Grande, 9 de janeiro de 2021.


ORIGINALMENTE PUBLICADO 

NA REVISTA DASARTES

EDIÇÃO NÚMERO 103